Cuaderno de Aves

Prismáticos, telescopios y trabajo de campo, contados sin prisa.

Vidrio BK7 frente a BAK4: lo que cambia dentro de un prisma

Separe los prismáticos de un estante de gama media y otro de gama económica, mire por el ocular sin apuntar a nada concreto y fíjese en la forma del disco de luz que se proyecta. Si es un círculo limpio, con bordes nítidos, está ante un prisma BAK4. Si los bordes muestran irregularidades o zonas oscuras, el prisma es probablemente BK7. Esa diferencia visible resume, mejor que cualquier ficha técnica, lo que ocurre dentro del cuerpo óptico.

Dos vidrios, dos índices de refracción

Un prisma desvía la luz porque el vidrio tiene un índice de refracción distinto al del aire. El BK7 (borosilicato de corona) tiene un índice de refracción de aproximadamente 1,5168. El BAK4 (borosilicato de bario) posee un índice superior. La diferencia parece pequeña en cifras, pero sus consecuencias ópticas son apreciables.

Un índice más alto permite que el ángulo crítico de reflexión total interna sea menor. Dicho de forma directa: dentro de un prisma BAK4, los rayos de luz que entran con ángulos amplios rebotan limpiamente en las caras internas. En un BK7, parte de esos rayos periféricos escapan, no se reflejan del todo y se pierden antes de llegar al ocular. El resultado es menos luz en los bordes de la imagen y una pupila de salida que no aprovecha toda su superficie.

En un Porro clásico, la geometría del prisma es más holgada y el BK7 puede comportarse de manera razonable si el diseño óptico está bien calculado. En un prisma de techo, las tolerancias son más estrechas y cualquier limitación del vidrio se traduce con mayor facilidad en pérdidas visibles.

Viñeteo y pupila de salida: lo que se ve por el ocular

La pupila de salida es ese pequeño disco de luz que aparece en el plano focal del ocular cuando se separan los prismáticos del rostro y se miran desde unos quince centímetros. Su diámetro depende de la apertura dividida por los aumentos: unos 8×42 producen una pupila de salida de 5,25 mm. Pero el diámetro teórico y la calidad real de esa pupila son cosas distintas.

En un prisma BAK4, la pupila de salida es un disco redondo y homogéneo. En un BK7, los bordes del disco muestran zonas oscuras o facetas, porque el prisma no consigue reflejar internamente toda la luz que entra por el objetivo.

¿Se nota en el campo? Depende de las condiciones. Con buena luz diurna, la pupila del ojo se contrae a unos 2–3 mm y utiliza sobre todo el centro de la pupila de salida. Al amanecer, al atardecer o bajo la cubierta del bosque, la pupila se dilata y empieza a recoger luz de las zonas periféricas. Si el prisma no transmite bien en esa zona, la imagen pierde luminosidad y contraste respecto a lo que las cifras de apertura harían esperar.

Los pajareros con experiencia acostumbran a considerar que, para quien observa limícolas en las marismas de Doñana a primera hora o rapaces en los cortados de Monfragüe con luz rasante, esa pérdida de luminosidad periférica no es teórica.

Tratamiento de fase, contraste y la relación con el tipo de vidrio

Las dos mitades del haz luminoso que recorren el interior de un prisma de techo siguen caminos ligeramente distintos y, al reunirse, pueden interferir entre sí. El tratamiento de fase (una capa aplicada a una de las caras del prisma) corrige el desfase y recupera el contraste y la resolución que de otro modo se perderían.

El tratamiento de fase es un complemento del tipo de vidrio, no un sustituto. Un prisma de techo BAK4 con tratamiento de fase ofrece la mejor combinación posible de transmisión luminosa, contraste y nitidez de borde. Y un BK7 con tratamiento de fase, combinación que a veces aparece en modelos de gama media-baja, mejora algo respecto a un BK7 sin él, aunque no elimina el problema fundamental del viñeteo periférico.

La cadena de calidad, simplificada, funciona así:

CombinaciónPupila de salidaContraste en el ejeContraste en bordes
BK7 sin tratamiento de faseRecortada, con sombrasModeradoBajo
BK7 con tratamiento de faseRecortada, con sombrasAlgo mejorBajo-moderado
BAK4 sin tratamiento de faseCircular, limpiaBuenoModerado
BAK4 con tratamiento de faseCircular, limpiaAltoAlto

En prismas Porro, la diferencia entre BK7 y BAK4 se reduce a la calidad de la pupila de salida y al viñeteo. Aun así, un Porro con BAK4 transmite más luz útil al ojo.

Cuándo el BK7 es aceptable

No siempre hace falta pagar la diferencia. Unos prismáticos compactos de 8×25 destinados a salidas esporádicas, con buena luz y a distancias cortas, pueden funcionar con BK7 sin que la experiencia sea frustrante. La pupila de salida de un 8×25 es de apenas 3,1 mm, un disco pequeño en el que las limitaciones del vidrio tienen menos margen para manifestarse. Para un segundo par de prismáticos que vive en la guantera o en la mochila de viaje, el BK7 cumple.

Para unos 8×42 o 10×42 que van a ser su instrumento principal de observación, el BAK4 merece la inversión. La diferencia de precio entre un modelo con BK7 y otro con BAK4 dentro de la misma marca suele ser moderada; donde el coste se dispara es al añadir tratamiento de fase, vidrio ED en los objetivos y recubrimientos multicapa completos. Pero el primer salto de calidad, el que más se nota por euro invertido, es precisamente el paso de BK7 a BAK4.

Una prueba que puede hacer usted en la tienda

La práctica habitual es pedir al vendedor que le deje sostener los prismáticos a la distancia del brazo, con los oculares orientados hacia una superficie clara (una pared blanca, el techo iluminado). Mire los discos de luz que aparecen en los oculares:

  • Disco redondo, bordes limpios: prisma BAK4.
  • Disco con bordes irregulares o zonas oscuras: prisma BK7.

Se suele considerar que el siguiente paso es llevar los prismáticos al ojo y apuntar a una zona de contraste alto: el borde de un tejado contra el cielo, el marco de una ventana. Fíjese en los bordes del campo de visión. Si la imagen se oscurece o pierde definición de forma marcada al alejarse del centro, el prisma está perdiendo luz en la periferia. Compare dos modelos del mismo aumento y apertura, uno junto al otro, y la diferencia resultará evidente.

La regla que sigue la mayoría es añadir una segunda comprobación: apunte a un objeto con detalle fino (texto impreso a cierta distancia, las ramas desnudas de un árbol contra el cielo) y observe si aparece una franja de color en los bordes de alto contraste. Esa franja es aberración cromática, la incapacidad del sistema óptico de enfocar todos los colores en el mismo punto. No depende solo del prisma, sino también de las lentes del objetivo, pero un prisma de mejor calidad contribuye a que el sistema completo transmita una imagen más limpia.

Estas pruebas dicen más sobre la calidad real de un instrumento que muchos datos impresos en la caja.

Fuentes

Especificaciones y referencias empleadas en este artículo.

  1. Clasificación del vidrioes.wikipedia.org
  2. Reflexión interna totales.wikipedia.org
  3. Aberración cromáticaes.wikipedia.org

Recibir los artículos por correo

Cuaderno de Aves publica aproximadamente una vez por semana. Basta un clic para darse de baja.