Cuaderno de Aves

Prismáticos, telescopios y trabajo de campo, contados sin prisa.

Cigüeña negra en paso: ventanas, querencias y cómo no confundirla

Río Tajo fluyendo entre laderas arboladas en Monfragüe, con los farallones del Salto del Gitano al fondo.
El río Tajo a su paso por Monfragüe, justo antes del Salto del Gitano, enclave clave para la observación de cigüeña negra en el Parque Nacional.Foto de Discasto, CC BY-SA 4.0

La cigüeña negra cruza la península dos veces al año. El paso prenupcial tiene lugar entre marzo y abril; el postnupcial se concentra entre la segunda quincena de agosto y la primera de octubre. Quedan aves rezagadas —sobre todo jóvenes del año— que seguirán apareciendo durante los primeros días de octubre.

Fechas y pulso del paso

La primera fase, entre mediados de agosto y los últimos días del mes, corresponde sobre todo a adultos reproductores que han terminado la cría con éxito. Los picos absolutos suelen caer entre el 5 y el 20 de septiembre, aunque la meteorología puede adelantar o retrasar el flujo varios días.

La cigüeña negra nunca es abundante en el paso otoñal por el estrecho, y localizarla requiere paciencia y método.

Rutas interiores y embudo hacia el sur

Tanto aves ibéricas como centroeuropeas que siguen la ruta occidental confluyen en la península durante el paso otoñal.

Dentro de la península, la migración sigue los grandes cursos fluviales y las cadenas de embalses. El Tajo y sus afluentes funcionan como autopista natural: las cigüeñas negras se posan a alimentarse en colas de embalses, arroyos someros y dehesas encharcadas.

Dónde colocarse

Varias zonas de la península concentran las observaciones de paso.

Monfragüe y los ríos del entorno. La cigüeña negra cría en los cortados del Tajo y del Tiétar dentro del parque, y en agosto las familias todavía se mueven por la zona antes de iniciar la migración. El Salto del Gitano, que todos los visitantes conocen por los buitres leonados, permite observar cigüeñas negras posadas en roca o saliendo a pescar al río. Las aves que bajan del norte pueden aparecer sobre las dehesas del entorno, especialmente en las horas centrales cuando las térmicas están activas.

Las colas de embalse en la cuenca del Tajo medio ofrecen puntos de observación accesibles durante el paso. Conviene llegar al amanecer, cuando las aves salen de los dormideros ribereños, y esperar a que se levanten con las primeras térmicas.

El estrecho de Gibraltar. Los observatorios de Cazalla y el Algarrobo, en las alturas de Tarifa, son los puntos clásicos para el conteo de rapaces y también para la cigüeña negra. Las mejores jornadas coinciden con la primera mañana de calma tras varios días de levante fuerte, cuando las aves que se habían acumulado en la zona cruzan en masa.

Silueta y vuelo: separarla de la cigüeña blanca

En el campo, a distancias medias o largas, la diferencia de tamaño entre ambas cigüeñas es difícil de apreciar. Lo que sí se distingue bien, incluso a varios cientos de metros, es la silueta en vuelo y el comportamiento.

La cigüeña negra tiene las alas proporcionalmente más anchas y cortas que la blanca, con los “dedos” de las primarias más marcados. El cuello, extendido en vuelo como en todas las cigüeñas, resulta algo más grueso en la negra.

Cuando la luz acompaña, el patrón de color resulta decisivo. La cigüeña negra muestra el dorso, la cabeza, el cuello y el pecho de color oscuro uniforme —negro con reflejos verdosos o purpúreos que a distancia simplemente se ven negros—. Vista desde abajo en vuelo, el contraste es nítido: pecho y borde delantero del ala oscuros, vientre y axilas blancos. La cigüeña blanca, vista desde abajo, muestra el cuerpo enteramente blanco con las rémiges negras. La distribución del negro y el blanco es, por tanto, casi inversa.

En térmicas mixtas donde ambas especies coinciden, conviene fijarse en tres cosas antes de decidir: la proporción de oscuro en el cuerpo visto desde abajo, la forma del ala en planeo y el tamaño del grupo. Una cigüeña negra sola entre treinta blancas destaca por el pecho oscuro mucho antes de que se aprecie cualquier diferencia de silueta.

Los jóvenes del año tienen el plumaje más pardo que negro y las partes desnudas de la cara verdosas en lugar del rojo intenso del adulto. A distancia, ese pardo puede confundir brevemente con un juvenil de cigüeña blanca sucio o con un cormorán grande en planeo, pero la postura del cuello —extendido en la cigüeña, recogido en el cormorán— permite separar ambas especies con rapidez.

Comportamiento en migración

La cigüeña negra es un ave discreta incluso cuando migra. Los grupos rara vez superan las diez o quince aves. Los grandes bandos de cigüeña blanca sirven como indicadores: si hay un flujo activo de blancas sobre una térmica, merece la pena revisar cada ave del grupo con el telescopio.

El horario de vuelo depende de las térmicas. Las cigüeñas negras no suelen moverse antes de que el sol caliente el suelo lo suficiente para generar corrientes ascendentes. Las primeras horas del día las dedican a alimentarse en zonas húmedas cercanas al dormidero.

La cigüeña negra selecciona riberas arboladas, islotes de embalse o bosques de galería próximos al agua para pernoctar. A diferencia de la blanca, que puede dormir en tejados, torres o postes, la negra busca siempre arboleda densa y tranquila.

Óptica y distancia de trabajo

La cigüeña negra tolera menos la presencia humana que la blanca. En zonas de cría mantiene distancias de huida amplias. El telescopio terrestre resulta casi imprescindible para trabajar a las distancias habituales. Unos 8×42 permiten detectar el ave y evaluar la silueta; el telescopio, confirmar la identificación y observar detalles como el color de las partes desnudas o el estado del plumaje.

En los observatorios del estrecho, los bandos pueden subir con térmicas potentes hasta quedar reducidos a puntos en el cielo. Cuando las térmicas son más débiles, las aves vuelan más bajo.

Confusiones posibles

Además de la cigüeña blanca, hay dos siluetas que pueden generar dudas a distancia.

El cormorán grande vuela con el cuello ligeramente curvado hacia abajo, no recto y horizontal como la cigüeña. La cigüeña negra alterna planeos largos con series cortas de aleteos lentos y profundos, un ritmo de vuelo muy diferente al del cormorán.

Y, sobre todo, las grullas vocalizan constantemente en vuelo, con un trompeteo inconfundible que la cigüeña negra no produce.

Lo que queda de la temporada

Quien tenga prevista una salida a Monfragüe o a Tarifa en la primera semana de octubre todavía tiene opciones razonables, especialmente si coincide con una jornada de térmicas limpias tras un periodo de mal tiempo que haya retenido aves en la península. A veces, las últimas aves del paso son las más fáciles de ver.

Fuentes

Especificaciones y referencias empleadas en este artículo.

  1. Tejeda de Tiétares.wikipedia.org
  2. Río Tiétares.wikipedia.org

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