Cuaderno de Aves

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Ibis eremita en el sur de España: el proyecto y dónde verlo

Ibis eremita con cabeza roja desnuda, cresta nucal y pico curvado, fotografiado en Cádiz.
Ibis eremita (Geronticus eremita) fotografiado en Cádiz, mostrando su característica cabeza desnuda rojiza, cresta nucal y pico curvado.Foto de Diego González Dopico, CC BY

El ibis eremita (Geronticus eremita) es una de las aves más escasas del Paleártico, y desde hace algunos años un pequeño grupo inverna en la provincia de Cádiz gracias a un programa de reintroducción que utiliza ultraligeros para enseñar la ruta migratoria a pollos criados en cautividad. Observarlo en territorio español es posible, pero exige saber dónde, cuándo y con qué precauciones.

Un ave que dejó de migrar

El ibis eremita cría hoy en estado silvestre en dos poblaciones muy separadas. Una de ellas, la más numerosa, se encuentra en el litoral atlántico de Marruecos. La otra, de carácter migratorio, desapareció de Europa hace siglos.

En la península, los registros históricos son escasos y ambiguos. Hay citas en Andalucía y Extremadura, algunas basadas en descripciones que encajan bien con la especie. Lo que parece claro es que el ibis eremita formó parte del paisaje ibérico en algún momento del pasado, probablemente como invernante procedente de colonias centroeuropeas.

A escala global, la especie arrastra décadas de declive. Es una de las aves más amenazadas de la región paleártica.

El proyecto Waldrapp: migración con motor

El proyecto Waldrappteam, con sede en Austria, trabaja desde hace años en restablecer una población migratoria en Europa. El planteamiento es a la vez simple y laborioso: criar pollos en cautividad, improntarlos sobre cuidadores humanos que los acompañan desde el nido, y después guiarlos en su primera migración otoñal a bordo de ultraligeros que trazan la ruta que las aves habrían aprendido de sus padres.

El proyecto ha establecido rutas migratorias que conectan zonas de cría en Centroeuropa con áreas de invernada en el sur, incluido el litoral de Cádiz.

El método implica un coste enorme en horas de trabajo humano. Los cuidadores llevan una indumentaria que las aves asocian con el alimento y la seguridad. Una vez completada la primera migración guiada, la expectativa es que las aves memoricen la ruta y la repitan por sí mismas en años sucesivos, como hacen otras especies con tradición migratoria aprendida.

Los resultados hasta ahora son desiguales pero esperanzadores. Algunas aves han completado migraciones posteriores de forma autónoma. Otras se han perdido, han muerto por electrocución en tendidos eléctricos o han aparecido en puntos inesperados del Mediterráneo.

Cada ejemplar lleva anillas de lectura a distancia, lo que facilita el seguimiento individual.

Dónde observar ibis eremitas en Cádiz

Las aves que llegan a Cádiz utilizan un área relativamente reducida en torno a la costa y el interior inmediato de la provincia.

Ibis eremita en vuelo, fotografiado en Cádiz.
Ibis eremita (Geronticus eremita) en vuelo, fotografiado en Cádiz.Foto de Diego González Dopico, CC BY

Los puntos donde se las ha localizado con más frecuencia en inviernos recientes incluyen:

  • Praderas y pastizales bajos entre Barbate y Vejer. Conviene buscarlas temprano por la mañana, cuando bajan a alimentarse.
  • Acantilados costeros de Barbate y alrededores. Las aves utilizan repisas rocosas para posarse.
  • Zona de La Janda. La antigua laguna, hoy transformada en un mosaico de cultivos, pastos y canales. Lleve telescopio y ármese de paciencia, porque es un área grande y abierta.

La ventana temporal de observación se abre en otoño, normalmente entre finales de septiembre y las primeras semanas de octubre, cuando las aves llegan tras la migración. Las aves permanecen en la zona hasta la primavera, cuando emprenden el regreso hacia Centroeuropa.

Fuera de esa ventana invernal es muy difícil encontrar un ibis eremita en Cádiz, aunque algún ejemplar rezagado o no migratorio ha sido citado en verano en años anteriores.

Merece la pena consultar las plataformas de citas ornitológicas donde los observadores locales publican avistamientos recientes. Las redes de pajareros de la zona también difunden información sobre la ubicación de las aves durante el invierno.

Cómo reconocer un ibis eremita en el campo

La silueta del ibis eremita es inconfundible una vez que se ha visto una vez, pero puede generar dudas a distancia o en condiciones de luz difíciles, sobre todo si el observador no lo espera.

Es un ave del tamaño aproximado de una garceta grande, con patas relativamente cortas para una zancuda y cuerpo compacto. El pico es largo, curvado hacia abajo y de color rojo apagado. La cabeza del adulto es calva, con piel rojiza y rugosa, y una cresta de plumas largas y desflecadas en la nuca que le da un perfil desordenado, casi desaliñado. No hay otra zancuda en la península con esa combinación de cabeza desnuda y cresta posterior.

Plumaje. A primera vista parece negro, pero con buena luz muestra reflejos cobrizos, verdosos y purpúreos en las coberteras y las plumas del manto. En vuelo, la silueta es compacta, con el cuello extendido. Eso la distingue de las garzas, que vuelan con el cuello recogido.

A distancia, y sobre todo en contraluz, conviene prestar atención para no confundir al ibis eremita con otras especies:

  • Morito común (Plegadis falcinellus). También oscuro, con pico curvado y reflejos metálicos. Pero es notablemente más pequeño y esbelto. En vuelo, el morito forma bandos compactos y tiene una silueta más estilizada.
  • Cormorán grande (Phalacrocorax carbo). El cormorán tiene cuello en S cuando nada y un pico recto y ganchudo, nada parecido al pico curvado del ibis. En vuelo no hay confusión posible.
  • Garceta grande o garza real en contraluz. Apenas plausible si se mira con atención.

La clave más rápida para confirmar un ibis eremita es la cabeza: desnuda, rojiza, con esa cresta nucal desgreñada.

Comportamiento. En alimentación, el ibis eremita camina despacio por el suelo, hundiendo el pico en tierra blanda con movimientos repetitivos, buscando larvas, escarabajos y lombrices. Es más terrestre que el morito, que tiende a alimentarse en agua somera. En reposo, el grupo se posa junto en repisas rocosas o muros, a menudo muy apretado.

Distancia y sentido común

Hay que decirlo sin rodeos: el ibis eremita es una de las aves más escasas del planeta. El grupo que inverna en Cádiz es el resultado de un esfuerzo de conservación de décadas y está formado por muy pocos ejemplares.

Con una especie así, la distancia mínima es la máxima que permita una observación razonable. Si las aves levantan la cabeza y dejan de alimentarse, la distancia ya es insuficiente.

Los observadores locales y el propio equipo del proyecto han difundido una serie de pautas:

  • No abandonar los caminos para acortar distancia hacia el grupo.
  • No rodear a las aves ni acercarse desde varios flancos simultáneamente, algo que ocurre cuando coinciden varios observadores sin coordinarse.
  • No utilizar reclamos sonoros. Con cualquier especie es discutible; con esta, fuera de toda discusión.
  • No permanecer junto a un dormidero en roca al atardecer, cuando las aves se recogen. Es el momento en que más vulnerables son a la perturbación.
  • Mantener los vehículos en la pista.

Todo esto es sentido común de campo, el mismo que se aplicaría a un dormidero de grullas o a una zona de concentración de avutardas.

Si al llegar a la zona encuentra las aves a una distancia que no permite buena observación, espere. Las aves se mueven a lo largo del día entre zonas de alimentación, y a menudo acaban acercándose a caminos y pistas por su cuenta. Una mañana de paciencia con el telescopio montado en un punto fijo da mejores resultados, y mejores vistas, que una persecución a pie por los pastizales.

Un proyecto con reloj

El proyecto Waldrapp lleva más de una década funcionando y ha demostrado que la migración guiada puede restablecer una ruta perdida. No es un programa que pueda darse por consolidado.

Para el observador que visite Cádiz en otoño, ver un ibis eremita alimentándose en un pastizal gaditano es ver algo que no existía hace quince años y que podría no existir dentro de otros quince si las cosas no salen bien. Después de la observación, recoja el trípode y deje que sigan comiendo.

Fuentes

Especificaciones y referencias empleadas en este artículo.

  1. Geronticus eremitaes.wikipedia.org
  2. 31 Julio 2007: Demostrada la presencia del ibis eremita en nuestro país.zoobotanicojerez.com
  3. Resumen del programa de reintroducción del Ibis eremitamiteco.gob.es

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